Libertad de Expresión y crítica periodística
La libre expresión que en El Salvador se vive desde los acuerdos de paz, es un ejemplo importante a nivel mundial, pues muy a pesar de lo que cualquiera pudiera esperar luego de un conflicto armado, los periodistas muertos tras 18 años y por consecuencias de su trabajo son prácticamente inexistentes, ya que ninguno de los 2 o 3 casos, esta estrictamente ligado a una represalia por sus opiniones o consecuencia de su trabajo investigativo.
Sin embargo esta preciosa luna de miel puede llegar a su fin, considerando los vientos que soplan alrededor del periodismo, la APES, presento al final de enero un recuento de los abusos cometidos contra la prensa en 2009 donde se registran incrementos en dos áreas importantes una, los despidos de periodistas y la otra las amenazas a periodistas en ejercicio.
Esto podría no ser mucho, pero cuando sumamos a esta situación la decisión sobre la penalización de la crítica que esta por resolver la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema, los vientos se vuelven huracanes y los que nos dedicamos al precioso y noble ejercicio periodístico estamos por empacar maletas y cerrar nuestros archivos, pues tendremos que pensar doble o triple cada vez que pensemos criticar a los políticos, empresarios, jueces, policías o cualquier personaje con un poco de poder y conexión fiscal, pues podríamos parar en las cómodas celdas de Mariona o en alguna bartolina en algún olvidado puesto policial.
El riesgo es grande, las amenazas también, para un proceso democrático como el Salvadoreño, cuya construcción tiene por cimientos la recuperación de la soberanía del pueblo por medio de la Constitución y como estandarte lleva la irrestricta capacidad del soberano, para expresarse en aquello que considere propio.
Los alegatos de la necesidad de controlar a quienes haciendo uso del derecho de expresión injurien, calumnien o difamen no es mas que un retroceso emocional que creímos desaparecido tras los acuerdos de paz, cuando esa misma libertad le permitió a propios y extraños ganar espacios en todas la áreas de la vida nacional, a esos cuya vestidura rasgan al hablar de insultos, atropellos y respeto a la dignidad de la persona, les recuerdo que tenemos un mártir que se convirtió en "la voz de los sin voz" que entrego la vida y su labor apostólica por denunciar la verdad, esos sin voz ahora la tienen, y pueden expresarse con libertad y no creo que mas martirios en el pueblo, sea la salida a los problemas de cada día.
Tenemos 2 presidentes que proceden de los medios de comunicación y el último fraguo su candidatura con paciencia y mucha denuncia, denuncia que no podría haberse dado sin la libertad de expresión que ahora estamos dispuestos a ahorcar.
Para ejemplificar, si se penaliza la crítica periodística y se ubica a nivel de otros delitos, con una simple denuncia cada periodista corre el riesgo de ser demandado, juzgado y procesado, con o sin evidencia, habrá que seguir un proceso que al final terminará minando el ánimo y esfuerzo de los periodistas hasta desistir y desaparecer.
Colegas, a Ustedes que empuñan diariamente el micrófono, la cámara, la grabadora y salen cada día de su casa con la ilusión de cambiar el mundo por su esfuerzo periodístico, les pido que se unan a esta cruzada por defender la libertad, no por defender a los pocos que mal usan la libertad de prensa, sino por defender a los miles que día a día dependen de lo que con libertad decimos y contamos, por ellos, por los miles de ciudadanos honrados sumemos esfuerzos y hagámonos sentir, mañana será demasiado tarde.








